En una noche
En una noche
En una noche estrellada
nos miramos a los ojos,
y un lucero envidioso
desde el cielo nos espiaba.
La luna estaba celosa
de la forma que me mirabas,
y se escondió un buen rato,
se escondió muy enfadada.
Yo le dije a la luna
y también a aquel lucero
que no estuvieran celosos,
que a ellos también les amabas.
Se pusieron muy contentos
y volvieron a salir,
para no irse nunca más
y con nosotros vivir.


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