El sol
Tú tomaste prestado el sol
para iluminar mis ojos,
para acariciar mi cuerpo,
para acariciar mi alma.
Tú tomaste prestado al viento
para darme a mí aliento;
has dibujado mi sonrisa
con un lápiz de colores.
Tú tomaste una estrella,
la más brillante de todas,
para dibujar mi cuerpo,
para acariciar mi alma.
Querías que fuera hermosa,
querías que fuera perfecta,
querías que fuera hermosa,
querías que fuera tu dueña.
Y has posado tus manos
con cuidado en mi piel,
esas manos tan suaves
que solo me dan amor,
para que mi cuerpo frío
pudiera entrar en calor.

Comentarios
Publicar un comentario