Es difícil que los mares
puedan endulzar sus aguas,
pero también es difícil
conseguir que tú me ames.
Cuando las aguas del mar
no te mojen al bañarte,
yo te dejaré tranquilo,
no volveré a molestarte.
Pero mientras tanto, amor,
no me pidas que me vaya.
Quiéreme, amor, no me dejes,
vente conmigo a la playa.
Comentarios
Publicar un comentario