Me he quedado asombrada
al verte pasar por la rambla.
Me mentiste al decirme
que te ibas por la mañana.
Me sonríes, avergonzado,
por esa piadosa mentira.
Pero yo no entiendo nada,
no entiendo la hipocresía.
Ahora me siento muy bien
al conocer la verdad,
pues no mereces la pena,
ni mi amor, ni mi amistad.
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