Tus negros ojos
Ay, niño, tus ojos negros
a mí me hacen enloquecer,
tendida en la madrugada,
esperando el anochecer.
La noche es dulce y suave,
lo mismito que tu piel,
igualito que tus labios,
que tienen sabor a miel.
Tendida en la madrugada,
yo te seguiré esperando,
para poder besar tus labios,
para poder besar tu piel.
Tu piel aterciopelada,
tus labios con sabor a miel.
Ay, niño, tus ojos negros
a mí me hacen enloquecer,
tendida en la madrugada,
esperando el anochecer.


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